domingo, 15 de junio de 2008

Así se esconde un corazón

La chica es rubia teñida. Hecha. Hecha quiere decir eso: hecha. Una linda de billetera. La nariz le costó diez mil dólares. Labios y pómulos, otros diez. No veo la pechera, pero allí debe haber tirado otros ocho grandes. Siliconas de kilo y medio. Así se esconde un corazón.

No me fijé en ella por atracción personal, que tiene. La miré por el auto. Se detuvo en el semáforo de Douglas Street y Calle Ocho, en Little Havanna, Miami. La chica es latina pero quiere ser gringa. Quiere ser. Quiere mucho ser. Así que papi chulo debió echar mano al bolsillo y poner lo que debe.

Poner lo que debe se llama un chingo de lana. Un vagón de guita. Una perrada de mangos. Harta plata.

O se llama Mercho. Un C300 Sport Sedan. Un Mercedes Benz en perfecta regla. Flamante. Negro, con la trompa de zapato caro y motor de Stradivarius. Asientos de cuero, potencia de transbordador espacial.

Eso fue lo que me tiró del rabillo del ojo. La chica venía de extra, como un GPS. No podía menos que mirarla. Pero nunca tuve la intención de romperle la cara para robarle el carro. Jamás. No soy del tipo violento. Sólo que si se ponen histéricas, tú sabes, debes tomar el toro por los cuernos.

Control de daños. En este caso eso significó quedarme con media cabellera en mis manos. Sorry, babe. Y cargarme por lo menos veinte mil dólares cuando le partí el pómulo con la cruceta y la nariz de un trompazo. Lo sé, qué decir...

Pero esto es lo endemoniadamente chistoso: ¡A la rubia le preocupó más su cara que ver al Mercho volando con mi socio al volante! Pedía a gritos que no la toque. Fucking idiot. Sólo tenía que mantener el pico cerrado.

Ahí fue cuando le dí con la barreta en la nuca. Se desmayó. Gracia de dios, por fin algo de silencio.

Se la pasé a mi otro socio, que la arrastró detrás de unas bardas. Le dije que hiciera lo que quisiera con ella, y todos sabemos qué es eso. Le gustan pechugonas.

Yo, mientras, llamé a mi otro compadre. Ya iba con el Mercedes camino al desguazadero. Fácil, el C300 nos da veinte mil. Otro Mercho más o un Jaguar y ya. Hechos. No es fácil ganarse al pan que papá diosito no da.

Dejo al socio arrancándole la ropa a la rubia detrás de los árboles de un Walgreens. Vuelvo al semáforo portando mi carita de pobretón demandante.

La facha ayuda, qué no. Negro, flaquísimo, tengo un piano como dentadura. Uso una T-shirt amarilla para que me vean bien de noche. Y un cartel escrito a mano que dice: “En el cementerio todos somos iguales”.

¿Quién no va a darme algo? La gente es naturalmente buena y yo me los sé ganar.

El semáforo está rojo otra vez. Aquí se asoma esta bimbo de los Gators de University of Miami. Bellísima. Ojos turquesa, blondie natural. En un Nissan X-Terra. Abre la ventanilla, sonríe, how-ya-doing. Me da unos quarters. La gente es buena.

No le haré nada. Esa SUV da poco. Con un Mercho o un Gatito estamos. Y ahí viene uno.


21 COMENTARIOS:

Iván

Me ha encantado. Tiene ese puntito canalla y emocional. Toda una lecciónde lo cruel que puede ser la vida con la apariencia.

Claudia

Belleza de texto. Esa frase que usas como título (su circunstancia, el hecho) es excelente.
Muy bueno el ejercicio de la contradicción --el ladrón que considera que la chica esconde su corazón tras siliconas y dinero, que es cierto, mientras él no ve su propia suerte.
Hoy he tenido una parrafada doctoral y aburrida. Lo siento, Gemelo.

Miss Heinz

Machuca

Yo seré reiterativa, pero su fuerza emotiva ya me provoca calores, Gemelo.
Y lamento PROFUNDAMENTE que esté tan de marido. Ha dañado profundamente el corazón de una mexicana. Bueno, no tanto, pero no se crea que me lo repara con estos textitos que pone en su blog. Órale, un poquito.

(jijiji)

Machuca La Ruca, amor decepcionado
En DF (MTY te extraño!)

Miguel

Machuca y Miss Heinz, veo que nos separan minutos entre sus post y el mío, o sea que eran Uds las otras 2 que yo veía online en el blog. Yo estoy grande, pero sentí como un cosquilleo infantil al reconocer a otra gente en el mismo instante.

Bien, tras este infantil comentario de mi parte, déjeme decirle, Gemelo, que lo suyo es --insisto, insisto e insisto-- de libro. Lejos está de mis artes pero desearía ser propietario de una editorial para sentarme a conversar seriamente con Ud. Esta es una verdad grande como un piano: compraré su libro apenas lo saque, lo regalaré y recomendaré.

Miguel Llorent M.

Post-data: POr supuesto, un porcentaje de las regalías por mercadeo no me vendría nada mal. Pagaría el bocata.

ElEmir

Güey, buen txt. Estoy de acuerdo con quien dijo que el título y la actitud cínica del pordiosero ladrón son muy precisas. La próxima vez que circule en mi "Mercho" (adónde les dicen así? En EEUU?) ya no miraré igual a los lanzallamas de Ciudad de México. Antes creía que me podían incendiar el carro y ahora me lo temo de veras, güey!

Emir

Soledad

Gemelo!
Gran txt! ¿Se está metiendo con temas "de la atualidá"?
Buen ladronzuelo en primera persona. Supongo que por más que sea el asesino del perrito no es el raterito de Miami, ¿o sí?

Soledad

Soledad

Buena idea eso de poner un ¿pizarrón? para chatear en el blog. A veces uno no sabe quién más está leyendo y da gusto compartir impresiones. Es más "isterastivo", cosa muy de moda en "essto" de la "wes" 2.0.

Soledad

Diego Fonseca

Iván: Literariamente hablando, siempre me gustó el momento en que el canalla se redime o lo aparenta. Es como el hecho anómalo en el periodismo. La mosca en la sopa. El 1/0 mal escrito en el código. Gracias por tu paso.

Miss Heinz: Nada de aburrida, bastante doctoral. Pero bienvenida.

Machuca: Si quiere, le pido al moreno de "Así se esconde..." que le acerque algo de Merthiolate.

Diego Fonseca

Miguel: No pongamos el caballo delante del carro, decía un amigo mío y no entendía por qué nos reíamos. Primero el libro; de royalties hablamos cuando quiera. Es más, páguese un bocata y conversamos. Las editoriales no adelantan mucho.

Emir: Gracias. El problema de los lanzallamas del DF no es que le roben el auto sino que le respiren cerca. Esas bocas tienen menos teclas negras que el piano del moreno y en el esófago habitan cuarenta osos. Sé lo que digo.

Diego Fonseca

Soledad Solita: No, la "astualidá" es una excusa para estos asuntos menos prosaicos. El día a día siempre me aburrió; nunca me dijo mucho. De veras.

A todos: Cuando deseen, son bienvenidos a conversar en la ventana indiscreta de la página principal. Hasta más tarde.

Diego

Marta

Los pícaros malditos, vaya gente, Diego. Por un pelín no le odias... ¡y debieras odiarle!

Tu material sigue sorprendiéndome. Hay textos que me atraen más y otros menos, pero el nivel es siempre de bueno para arriba. ¿Cómo mantienes la calidad?

Marta G. Puig
Madrid

Marcos Javier

Muy bueno: cómo esconder un corazón detrás de tres kilos de siliconas, del pan que diosito no da y de un cartelito anarco-simpático, ja ja ja!

Qué hijo de puta, ja!...

Marcos

Marion

Una delicia de cuento. Tendré que andar por las calles con más cuidado. No tengo ese automóvil y creo que es complejo de robar (seguros electrónicos, esas cosas) pero la idea del villano angelicalmente desangelado es fascinante.

Marion Getz,
FL

Diego Fonseca

Marta: No hay fórmula pero a mí me funciona mucho pensar en un "tempo", un ritmo de lectura. Luego es encontrar la historia y el modo de narrarla. O viceversa. Esto pensando que la explicació es aun más extensa, así que dejemos allí por ahora. Me metería en un berenjenal si no pienso bien qué responderle.

Marcos: Mamma, acá te mandan saludos. Gracias, Marcos.

Marion: Este es un post extraño para su estilo. Disperso. Mezclando bananas con Mercedes, por ponerlo de algún modo. Gracias, igual.

Camilo

Áspero, crudo y hasta violento relato nos has dejado.
No deja de sorprenderme tu versatilidad.

Espero que tu personaje no se cruce con "mi" taxista... aunque pensándolo bien, podría ser algo memorable.

Como siempre es un placer.

Saludos

.Pablo Giordano

Este sí me gusta. Sigo mirando.

Nippur de Lagash

Este me gusta mucho. Simpático el chorro. ¿Algo de verdad hay en el relato?

Marcelo Petracchi

Diego Fonseca

Camilo: Gracias. Guiándonos por la vieja terminología, cuando los números valían algo y no había ningún 22 haciendo de delantero derecho (?), jugué al fútbol de 7, 10, 5, 2 y arquero. Todo eso a medida que pasaban los años, obviamente. ¿Eso basta para responder a lo de la versatilidad?

De hecho, acabo de recordar que algo tengo escrito al respecto sobre ese modo de pararme en la cancha. Pero era malo, incompleto y anodino. Recuerdo que el txt no iba a ningún lado. Prometo buscarlo, revisarlo y ver si le puedo sacar punta al lápiz.

Diego Fonseca

Pablo: Siga nomás.

Nippur: Estoy seguro de que respondí esto ya, pero: lo real-real de esa historia es el moreno parado en el cruce de Douglas y la 8 con el cartel escrito a mano. La frase del cartel también es real. Y sus dientes careados, poceados y ausentes. La rubia no estaba en ese lugar pero podés ver muchas de esas en distintos malls de Miami, Coral Gables, Ft. Laudardale, Orlando...
Papis chulos hay en todas partes. Dólares también. Cirujanos y Mercedes Bez. Y tetas postizas.

Lo que no hay muy seguido son ideas buenas. Y esto viene a cuento porque ayer, zapping bendito, caí en un canal hispano que está reponiendo una telenovela colombiana basada en una novela, "Sin tetas no hay paraíso". Desconozco la razón (¿moralina, sobrerregulación, algún pastor con poder, idiotas a montones?) pero la versión grabada para Estados Unidos (¿y quizá el mundo?) se llama "Sin senos no hay paraíso".

Disculpen la disgresión.

Pablo

Me gusta. LIndo pibe el morocho

Pablo

Ahora, a la rubia, qué razon hay para tratarla asi, animalito de dios? con un poco de cariño se consiguen mejores cosas, viejo
Yo le hubiera explicado mis necesidades, por ejemplo. Capaz que no tengo mejor facha que el morocho pero me juego a que la convenzo.

Pablo Urranda

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Diego