martes 1 de julio de 2008

Hilos de coser

LA VIGILIA - CAPITULO 4

La memoria pende de hilos. Cuando recuperamos recuerdos del olvido, jalamos de ellos. Pasamos de las leves babas de una telaraña que tiramos con la suavidad de un hada a hilos de gusano de seda, hilos de coser, tirantillos de algodón, cuerdas de chorizo y, ya más sólidos, tirantes de todo grosor y hasta jarcias de amarre.

Esas cuerdas nos atan a la memoria, que nos juega a las escondidas. Mis recuerdos suelen merodear lugares oscuros. Tienen formas y comportamientos que aprendí a identificar. Me miran asomando la cabeza tras las medianeras. O los tomo yo por sorpresa, tirándoles de los tobillos o la cola que siempre les sobresale bajo una cama o una mesa.

Mis recuerdos son niños y animales. Unos u otros. No importa si refieren a filosofía, un olivar andaluz o las vidrieras de Zara en la Gran Vía. Niños y animales.

¿Por qué? Porque construí esas imágenes de pequeño. Si los crease ahora, serían... ¿Cómo serían?

Lo importante es que mis recuerdos, cuando son humanos, tienen siete u ocho años de edad, el pelo cortado al ras, botines pesados, calcetines y pantaloncitos cortos. Clacetines azules y pantaloncitos cortos grises. Con tiradores.

Mis recuerdos niños son rubiecitos y flacos. Usan camiseta a rayas horizontales azules, rojas y amarillas. La camiseta está sucia con tierra y caramelo. El recuerdo vive con los mocos colgando de la nariz. Está siempre a punto de comérselos. La frontera de su cara son dos cachetes rosadísimos. La cara siempre está mugrienta. Mi recuerdo no habla. Me hace señas.

Cuando lo atrapo, se deja traer. A veces lo tomo del tobillo y lo jalo sin mucho esfuerzo. Casi nunca se resiste. Se pone de pie y me mira sin decir palabra, jugando con los mocos, a la espera de que haga algo con él. Quizá quiere que le de una orden o que le hable, pero no hago nada. Nada más lo contemplo. ¿Qué podría decirle si es una abstracción?

Es más sencillo cuando son animales. Se parecen a una zarigüeya asustada, fácil de cazar. Nunca se defiende. La tomo de la cola y la bestia se entrega. Y tiembla. Mis sueños zarigüeya tiemblan.

Para llegar a ellos primero tengo que empezar a jalar de las cintas. Una por una, en orden de consistencia. Telarañas. Gusanos de seda. Hilos de coser, de algodón, de yute. Grandes cuerdas.

Así quedan frente a mí. Una vez que los tengo no los suelto. Acaricio al niño y a la zarigüeya. Quiero que ellos me digan algo.

¿Por qué le estoy contando esto a la junta de médicos?

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Fernández me acorrala en el pasillo. Me sacó a los empujones de la sala. Me resistí. Le tiré un golpe pero lo esquivó y casi le doy a Klotberg, uno de los cirujanos. Me asaltaron el anestesista González y Moragas, otro cirujano, y así me contuvieron.

Fernández aprovechó y me inyectó. ¿Qué me puso ahora? ¿Él me da las pastillas cada noche? Estoy mareado otra vez. Otra nausea tras otra. El tiovivo me descentra. Quiero vomitar pero no tengo nada en el estómago. No he comido. ¿Por qué no tengo hambre, o sed?

No vuelva a hacer eso —dice Fernández, enfático y prepotente pero sin levantar la voz

¿Quién se cree? Soy el director del hospital. No debe hablarme así.

¿Por qué volvió? —insiste con la reprimenda— ¿Quiere que nos descubran, que todo se termine aquí?

Fernández, no sé de qué me habla —respondo cada vez más atolondrado por el vahído—. Usted no debiera... Soy... Uf, creo que voy a desmayarme otra vez.

No —me cachetea—. Dígame dónde está la caja.

Hijo, no sé de qué estás hablando —me voy a caer; Fernández apenas si puede sostenerme; me voy a caer.

La caja con sus escritos, Casillas. La que trajo de México. La que tiene sus notas de Sudamérica. ¿Está en su oficina o la tiene La Loca Estela?

Estela —balbuceo—... Charo... Un regalo de papel rojo... La enfermera, ¿cuál es el nombre?... Mi Mercedes Benz... La muerte en los pulmones... “No vivas mi pasado, hijo”.

Uff. Caigo.

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Fernández desnuda al Doctor Casillas y lo acuesta en el sofá de su oficina. La enfermera del pasillo le ayuda con los zapatos.

Casillas está en duermevela. El cuerpo quiere irse al fondo del sueño pero la mente lo retiene en el hospital. Mira a través de la leche espesa que le cubre los ojos. Ve dos cuerpos blancos informes moviéndose con prisa.

Quiere decir algo pero tiene la boca pastosa, como a la mañana, y mucha sed.

Antes de caer en otro profundo sueño, siente el calor de un cuerpo cercano. Alguien se acerca demasiado. Un beso le toca la frente. Es suave. ¿Fue Charo? Huele a Burberry Touch. Burberry Touch. ¿Acaso es la enfermera bonita, la del pasillo y el cuarto 2012? Casillas quiere abrir los ojos. Es imposible. Le pesan. Como si tuvieran encima un contenedor con escombros.

Ahora escucha un papel que se desgarra y al cuerpo blanco informe cerca de él tirando de algo rojo. ¿Es el papel del regalo?

Al día siguiente, encontrará la copia de “Timbuktu” a su lado. Despertará abrazado a ella. La dejó la enfermera. Tiene una dedicatoria: “Siempre estaré para tí”. No hay firma.

El accidente del Mercedes. El libro de Auster saliendo de la envoltura. ¿Se estaban ordenando los recuerdos? Vienen a la memoria de Casillas los peces de antenas fosforecentes y Jacques Cousteau. ¿Estaban sus hilos de coser rescatando la memoria de la fosa abisal de su mente?

Podía ser. Pero aun no estaba preparado para ciertas revelaciones. Y así no lo deseara, serían inmediatas e insufribles.

PROXIMO › LA LOCA ESTELA

10 doppelgänger:

›› Un crimen de Anónimo

No vas a creer esto pero me la imprimo cada vez que sale para leerla en donde corresponde: el trono. El mejor lugar d ela casa para leer en paz. ¿Hago mal? ¿O hago bien en leerla pero mal en decir dónde?
Me está comiendo por dentro esto y tenía que decírtelo.
Buenas novelas las dos, esta y La Revoluta, que me la dejaste picando porque la vendiste bien en el texto. Ahora quiero ver el segundo capitulo.

Alberto L
Argentina

›› Un crimen de Claudia

Hummm, Alberto veo que somos dos casi al mismo tiempo. Hola.
Fonseca, dejá de abrir puntas que me dan ataques de ansiedad. Primero Casillas se desmaya y yo ando haciendome la CSI para saber qué cuernos le pasa. Despues el tal Fernandez, que yo creia que iba a ser secundario y ahora se pone intimidante. Encima, la mocosita de la enfermera, que crei que iba a pasar por ahi y nada mas. QUien fue la mina a la que mató? Que va a pasar con los cirujanos, pq si les pusiste apellido algo vas a hacer con ellos? Y que va a pasaar con ese cuarto 2012? Ahhhhhhhhhh!!!
Y ahora metiste a La Loca!!!
Con qué vas a salir?? Croe que mi abuela debia sentirse asi cuando le mandaban las novelas por folletin, carajo
Qué ansiedad, che...


Miss Heinz

›› Un crimen de Machuca

De acuerdo con Miss Heinz. ¿Qué nos depara, Gemelo Diego? Ya sabemos que Casillas estará por México y me atreveré a sugerir que puede pasar por Monterrey, por la Fundidora, alojarse en casa (ji ji) en Garza García... De veras, proveeré material. Ya me apasioné nuevamente, ah, el acaloramiento femenino...

›› Un crimen de Matapalomas

He vuelto. Seguía los txt en privado últimamente, Diego. Mi entrada anterior fue con "Gavilla", pq laburo persiguiendo palomas en Baires.
Y ví que en La Vigilia aparece Baires así que, como dice la amiga mexicana, contá conmigo para tirarte data extra de la ciudad, aunque seguro que la conocés, algo puedo aportar.
Abrazo y seguí adelante que es un gusto leerte. Ah, leí también tus textos de periodismo. Muy buenos, especialmente los del campo.

›› Un crimen de Marta

Parece que esta vez estais todos pegaditos, porque estoy escribiendo estas líneas y veo aparecer el comentario del Sr. Matapalomas. Saludos.
Diego, tengo una duda: ¿si publicas en el blog paralelo los textos de La Vigilia así como los de La Revoluta, no estaríais reduciendo el tráfico de El Gemelo Malvado? En fin, nada, sólo una inquietud. COmo siempre, decir que leerte es un verdadero placer.

Marta G. Puig,
Madrid

›› Un crimen de Diego Fonseca

Alberto: No sos el único. Casciari ha hecho apología de la lectura de retrete, por ejemplo. Suele ser un lugar pacífico para leer. Comparto.

Miss Heinz: Cuántas preguntas... Me encantaría tener respuestas para todas, pero no hay. Lo que sí puedo decirle es que de sus ideas me surgen otras, así que quizá tome sus preguntas como guías para el desvarío. De eso se trata pellizcarme la neurona para escribir la blogo-novela. (Por favor, que alguien le busque una denominación más atractiva; me temo que a las novelas por internet las bautizó alguien que no entiende el medio).

›› Un crimen de Diego Fonseca

Machuca: Quizá Casillas pasee por la costanera del río, se coma un corderito regio en el centro histórico... Le tomo la palabra. Bienvenido el feedback de MTY.

Matapalomas: Perfecto. Acepto lo que puedas pasarme de Baires. De hecho, te tengo comisión: quiero información de dos barrios para "La Vigilia": Montserrat y Caballito. Conozco bien el primero (he trabajado allí) y necesito más data del segundo. Pasá por el email y hablamos detalles.

›› Un crimen de Diego Fonseca

Marta: Le dedico un post a tu pregunta, que me asaltó antes. La respuesta inicial: es muy probable. Pero prefiero hacer un esfuerzo extra para mantener a la gente avisada de los tres blogs (EGM, Piquetero y Vigilia) que saturar EGM como en el pasado.
Esta idea surgió más claramente después de que posteé "Aguacate", mi último vómito de txt en EGM. (Ese tipo de vómitos los devolvía con notas del tipo "cortá, cortá y cortá" si un reportero me enviaba un texto periodístico de más de 1.500 palabras...)
Quiero mantener limpio EGM, en txt que no tomen más de 2.000 palabras, e incluso menos.
"La Revoluta" y "La Vigilia" son novelas y demandan lectura más paciente. Sé lo volátil que es la atención en internet. Pero a "La Revoluta" no voy a descoserla porque perdería unidad de sentido pues está escrita (y no voy a reescribirla).
Con "La Vigilia" estoy ensayando reducir la extensión de cada entrada a 1.500 palabras. Así será más legible en EGM. Con ella puedo hacerlo porque se escribe semana a semana y hago el esfuerzo de recordar las condiciones particulares del lector en la web. (Aunque tampoco voy a escribir grageas, vamos.)
Y hablando de largo...
'Ta luego.

›› Un crimen de Marta

Tú escribe, que el que lee, lee. Y el que no, a ver YouTube.
Te tomo la palabra de eso de aceptar comentarios para los "plots". Tengo algo para tí sobre Segovia. Pequeño, pero te gustará. ¿Adónde te lo paso, Diego? Al e-mail del perfil?

›› Un crimen de Nippur de Lagash

Lo mismo digo, porque tenés a Baires en la línea, no?
Y ya que estamos proponiendo, ¿qué tal trabajar como postales? Si escribís sobre el pensamiento fragmentado (del modo en que pensamos), ¿por qué no postales, polaroids, flashes, frases a flechazos?
"Digo, no sé, me parece..."

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Diego Fonseca