lunes, 1 de diciembre de 2008

El hombre de los perros

El único testigo de la mayor revelación en la vida de Joaquín Gurtz fue su Jack Russell Terrier. El principal confidente del mendigo Joaquín es un viejo mastín cruzado con un Beagle Harrier danés, Symbad. El único ser que le entrega calor bajo el puente, durante las noches hirientes de Lima, un ovejero: Negro. Quien lo mete en problemas es un pendenciero perro callejero de genética incomprobable. No es ni bajo ni alto, tiene la mirada del pícaro y se llama Satán.

Es previsible que para el hombre de los perros el peor enemigo sea otro animal, y ese es un rotweiller fiero que suele acechar a tres calles del dormitorio público de Gurtz, a unos pocos metros del Puente de los Suspiros, en Barranca. Le ha llamado indistintamente Fafner y Héroe de Troya —y él sabe bien por qué—, así desconozca su nombre verdadero.

Ahora bien, ¿qué hace un mendicante como Joaquín Gurtz con tales animales, la mayoría de ellos dignos de prosapia, imaginables en manos de niños atetados en buenas familias? Para empezar, Gurtz era de buena familia. Sin dudas, el más excéntrico de los propietarios de la Compañía Minera del Perú, explotadores de varias vetas de oro en los cerros de Ancash. Portaba bien entrados los cuarenta e integraba los directorios de un par de subsidiarias del grupo cuando Gurtz tuvo el día de la revelación. No fue aquel un momento especial. Nada más estaba sentado en los sillones del jardín de la casa lanzando una pelota de goma a Jack, el Jack Russel Terrier, cuando lo invadió una misteriosa sensación de claridad mental.

Era inexplicable y, por tal, incomprensible. Gurtz la comunicó de inmediato a a familia. Procuró, primero, que su esposa Melinda entendiera. No hubo caso. Tampoco sus hijos, en sus primeros veinte, siguieron el diálogo. En sus ideas se reconocía el veneno de la locura y nadie en esa familia avalaría el derrotero, un plan simple que consistía en vender sus propiedades, colocar una parte del dinero en acciones de la Compañía Minera del Perú y el resto con banqueros de inversión. Luego, nada más vivir de la renta. Lejos del poder del dinero aunque apañados por él, resguardando a buena distancia el tesoro para evitar tentaciones.

Es posible que Gurtz se hubiera chiflado o que mintiera cuando informó a la familia que reconocía en aquella iluminación del patio una conexión con el más profundo deseo de la humanidad. Hacer nada. Nada de nada. Nada sino gastar el tiempo vegetando, mirando pasar las horas. Mirando gente, mirando pasto. Masticándose el bigote, rascándole la cabeza a los hijos, sobándose los testículos o escupiendo uñas. Pasando la mano por el sobaco y oliendo el degradante aroma personal que sólo uno mismo tolera y, como en su caso, gusta.

Negado, Gurtz cambió la casa en Miraflores, donde quedó la familia, por un hotelito en Barranca. Renunció a las riquezas por, deslizó, precaución. Llevó muy poco dinero consigo y al cabo de un tiempo fue previsible que el dueño del hotel lo pusiera en la calle. Para entonces no tenía la barba que con los años se convertiría en una fronda canosa aunque había perdido peso por comer salteado para alimentar a Jack. No había descendido demasiado en la eliminación de su cuerpo, hecho que ocurriría años después, cuando disentería y piojos, chancros y fiebre lo llevasen a un hospital desavenido. Allí lo encontró su familia y de allí lo secuestraron para instalarlo en una apropiada clínica de Miraflores.

Los nuevos médicos lo bañaron, afeitaron y curaron y su mujer e hijos se prodigaron en atenciones. Pero, para ser sinceros y precisos, eso fue sólo al principio, cuando creían que había oportunidad de redimirlo. A medida que pasaron las semanas y Gurtz sólo se preocupaba por exigir cantidades ingentes de alimento para alegría de Jack, Negro, Symbad y Satán, esposa e hijos se convencieron de que el viejo terco los estaba utilizando. No volvería a la casa ni, de últimas, aceptaría algún dinero para sobrevivir. Seguía en la misma: nada de nada. (Fue el mayor de sus hijos el que le hizo conocer la amenaza que separaría sus vidas: o volvía o lo olvidarían. Para siempre.)

La vida de Joaquín Gurtz siguió sin mayores novedades por muchos años. Fue, a todas luces, un mendigo común y corriente. Uno al que los curiosos empezaron señalando como cosa nueva, una especie de excéntrico para turistas, alguien de quien en algún momento escribirían los periódicos, se harían cuentos o programas de TV. Pero nada de eso sucedió. La gente fue incorporando el despojo de Gurtz al paisaje urbano sin distingo alguno, como si fuese un farol de calle, el banco de la plaza o un mosaico de la vereda. Lo olvidaron. Se volvió una idea transparente.

Nadie sabía que Gurtz seguía siendo el mismo. Si se había rodeado de perros era para tener con quien conversar, para armarse una vida. En rigor, cambiando Miraflores por Barranca no hizo sino trocar de ámbitos mas no de rutinas. Pensándolo un poco, es una historia muy común. Moverse de lugar sin cambiarse la ropa, las maneras, los amores. Vivir de arrastravidas.

En el planisferio canino de Gurtz, el Jack Russell Terrier reemplazaba al menor de sus hijos, el más listillo, atlético y energético. Symbad era Ramona, la cocinera que lo acompañaba desde niño, su madre de leche, con quien se confesaba cuando vivía en Miraflores y a quien confiaba sus dudas y pesares ahora, gastando Breña, caminando por Callao Cercado, revolviendo los basureros de San Borja y Lurigancho. El Negro le proveía el mismo cuidado y las mismas quejas de Melinda, que roncaba y le quitaba espacio sobre el colchón. Satán, en cambio, era la hija de sus ojos, parecida a él tanto como una persona puede reconocerse a sí misma en un espejo.

Y por supuesto, el mayor de sus hijos, Héctor, el Fafner. Genes físicos de su madre, rechoncho y cabezón pero fuerte de espaldas y con la fuerza de un toro ibérico desde pequeño, el primogénito tenía un alma intrépida. Mal educado en la prevalencia, creía ser el dueño del universo. Todos en la familia, desde los padres de Gurtz a sus suegros, le auguraban la égida del clan. Sólo era cuestión de tiempo.

Joaquín Gurtz amaba a su hijo como pocos padres aman, y aquella tarde en el patio, con Jack corriendo tras la bola, supo que debía separar a la familia de posesiones y codicias para preservar su propia vida. Fracasó, más la profecía siempre se ejecuta y hay quienes creen ver en la muerte de Gurtz su más simple manifestación. Fafner matando al padre, una y cien veces, por el oro maldito de Andvari. Fafner alzándose con el control del clan, ora dragón. El anillo nibelungo que cierra la vuelta.

Otros simplemente verán lo que deban ver. Que aquél fue un día limeño (gris) como cualquiera, que un vagabundo de cuyo pasado no hay memoria se enredó las piernas con las correas de los muchos perros que paseaba mientras escapaba alocado de los dientes de Hijo, como era llamado el rotweiller más feroz de Barranca. A punto estaba el perro de caerle encima para completar su tarea cuando un taxi se llevó puesto al caído Gurtz a la carrera. Con él también se fueron Jack y Symbad.

La municipalidad limpió la calle en pocas horas y al día siguiente Satán y Negro hallaban cobijo en una casa del barrio. Al rotweiller no lo tocaron. Sigue ladrando a cuanta persona pasa.

27 COMENTARIOS:

Miss Heinz

Me mataste con la intriga del final...

Miss Heinz

Momentito, lo cambiaste? POrque se llamaba Satán el perro hace unos minutos y ahora es Hijo. Estás en línea, Gemelo?

Diego Fonseca

Miss Heinz
Mínimo cambio cosmético. Revisalo otra vez; sigue tal cual lo publiqué.

Miss Heinz

Sí, ya ví de nuevo. Okey.

Piquetero VIP 23

Esto: "Moverse de lugar sin cambiarse la ropa, las maneras, los amores. Vivir de arrastravidas."

Es sencillamente excelente. Cuántas veces lo hemos hecho por temor a enfrentar la realidad más cruda. Excelente, Fonseca.

piyamadecalle

Mal momento para una lectura concienzuda, porque estoy en el trabajo. Pero tus textos me siguen pareciendo prolijos, logrados, bien escritos. Parece un elogio vacuo, pero lamentablemente es algo que no abunda en los blogs.
Saludos, Fonseca. Un gusto leerte.

› Pablo U.

Comparto aquí con el Piyama: tenés una limpieza para escribir más que admirable. Tus textos tienen un nivel muy parejo, siempre. Y ademas conoces las ciudades de las que escribís. Yo estuve poco en Lima pero recuerdo Barranca (o es Barranco?) y me acuerdo que ahi hay un restó argento, Siga la Vaca, creo que era el nombre, en el que se comía una pasta de p... madre.
Lo del rotweiller-hijo mayor me parece una exquisitez
Ahora tnego q ponerme a averiguar lo de Fafner para termianr de darle el segundo sentido a la historia

› Parsimonia

Cría cuervos...
Tendré cuidado con mis gatos. Nunca se sabe... :D.
Muy bueno.

› Autócrata y Escuálido

Chévere, Gemelo
Para cuándo otra pasadita por Venezuela?

› Johnny B Good

Me gustó eso de "el veneno de la locura"
Aquí en Chile había alguien muy del estilo de Gurtz, Joaquín Edwards. ¿Conoces la novela "El inútil de la familia"?

Diego Fonseca

Piquetero VIP 23
Gracias. También tengo de esas decisiones de mecanismo tardío.

Piyama de calle
Si no abundan es porque no se lo toman en serio. Mucha gente confunde la posibilidad tecnológica de decir (la plataforma, el blog) con la capacidad intelectual de decir (decir algo más que palabras sueltas). Sos bienvenido cuando quieras. Ya me dí una vuelta rápida por Piyama... Volveré con tiempo.

Pablo U.
He visitado Lima varias veces y conozco ese restaurante. Fui con un amigo y colega, Raúl Ferro. Me gustó más el restó del hermano (¿o era primo?), al que fuimos una noche. Tenía un show teatral en la trastienda. Magnífico.

Parsimonia
¿Tenés gatos? Ya sabía que había algo tuyo que no me gustaba...

Autócrata y Escuálido
Si sabe de alguien que pague el viaje, voy gustoso. Hay mucho para escribir allí. Efervescente país al que le salen las historias por los poros.

Johnny B Good
La conozco. No la he leído aunque siempre me han hablando bien de Edwards. He tenido más vínculo con el costado financiero de la familia, por cuestiones de trabajo.

› Agent Fox (X Files)

Fafnir (o Fafner) era un dragón, hijo de Hreidmar. Él recibe el oro de Andvari bajo su cuidado. Por codicia mata a su padre. Es un relato de "El anillo del nibelungo", cuarteto de óperas de Wagner. Ellas son:
* El oro del Rin (Das Rheingold)
* La valquiria (Die Walküre)
* Sigfrido (Siegfried)
* El ocaso de los dioses (Götterdämmerung)

Gracias Wikipedia.

JOHAN BUSH WALLS

Está de perros el relato maestro malvado. Me ha gustado, como siempre.

Salú pue.

› Marion Getz

La clásica historia de Edipo revisitada por Wagner y por el Gemelo. Matar al padre, siempre la tarea del hijo. Bien escrito, Diego.

Marion Getz.

› Ana Lía Weiller

Chiste fácil: me reconozco en el perrito Hijo. Linda familia estos Rot-Weiller.

Qué más decir que lo ya dicho: siempre es placentero leerte, Diego

Posdata: Veo que cada vez vuelve más la gente. Cuando te vas o tenés mucho trabajo aburre entrar porque sabemos (sé) que no estás y una siente que no la leen... ja ja

› Anónimo

Siempre me pregunto la diferencia entre lo bello y lo sublime.

Bueno...
la acabo de encontrar.

Felicitaciones

Jamelgo de Toldería

Maravillosa historia, de las que valen cuando andás insomne como yo. Por un momento la ví como el viejo de "Amores perros" pero tiene otro giro. Además, me encanta Lima y fue como andar por allí.
Felicitaciones.

Diego Fonseca

Noche de largo trabajo insomne (IADB x 3, textos varios, lecturas para Gato, ideas para EN y Expansión). Aquí vamos.

Agent Fox Mulder
Así es.

JBW
Gracias. Dígase algo más comprometido, caracho.

Marion Getz
Gracias. El desarrollo de Wagner es más extenso, por supuesto.

Ana Lía Weiller
Entiendo esa sensación. No sos la primera persona que lo dice, pero poco puedo hacer y es comprensible que deba trabajar. Mis 47 hijos deben vivir de lo que su padre les lleva a la boca y aun no saben digerir papel —ni cristal de pantallas.

Anónimo
¿Y yo soy Gemelo Bello o Gemelo Sublime? Bienvenido/a.

Jamelgo de Toldería
Bienvenido nuevamente. Ahora que lo mencionás, ciertamente me hiciste acordar del viejo de los perros (Emilio Echevarría, uno de los mejores actores mexicanos con tablón detrás). No estaba en mi mente ese dibujo cuando la escribí.

› Fede Villa

Sï, evidentemente el sitio volvió a tener más asiduos paseantes. Bienvenidos todos, digo yo como si fuera el dueño.

Leí bien? Hay vigilia esta semana? Con qué sorprendés?

› El Chacal de Lima

Hay muchos locos que dejan todo para vivir otra vida. ¿Será que pueden hacerlo porque lo han tenido todo? ¿Se puede dejar lo que nunca se poseyó? Veo que conoces Lima bastante bien.

› Machuca La Ruca

Güey, soy de tus fieles seguidoras: prémiame con algo de mi tierra regia, "che".
Como siempre, un texto admirable. Limpio, que corre sin ataduras.

› Encuentros Cercanos con 3 Tipos

Che, cuándo pensás publicar un libro vos? Estás tirando mucha merca buena gratis en la web...

Esteban Dublín
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Esteban Dublín

Ajáaaaa, Diego, hasta que te pillé: te anda buscando González Iñárritu.

Un abrazo, boludazo.

Diego Fonseca

Fede Villa
Las acechanzas de Zapata. Espero que salga bien. He andado algo escaso de inspiración y deseo de juego estos días.

Chacal de Lima
Sobre las preguntas: sí y no.

Machuca La Ruca
En "La Vigilia" habrá alguna mención extra, quizás. No tengo nada en mente aun en textos breves, pero siempre tengo MTY merodeándome la neurona.

Encuentros Cercanos con 4 Tipos
Ni idea. Si sabés de editoriales interesadas, tengo oído presto.

E
Lo sé: llamó para pagarme lo que me debe.

Esteban Dublín

Jajajajajajajaja. Jajajajajaja. Sos un boludo. Jajajajajaja. Por eso te quiero.

Diego Fonseca

E, si por quererme tanto me vas a decir "boludazo" y "boludo" cada vez que comentes, prefiero el odio.

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