lunes, 12 de enero de 2009

El silencio del fin del mundo

Abrió los ojos y se detuvo el tiempo. Fue como ponerle stop a una película de trenes a punto de colisionar. Las máquinas se convierten en un frame inmóvil pero en tu cabeza la secuencia sigue por unos segundos. Chirrían los aceros, explota el crash y luego, nada. El silencio del fin del mundo.

Su tren era la cama donde llevaba veinte días escondido. Y detener el tiempo no fue sino abrir los ojos y parpadear varias veces, buscando saberse vivo o fuera de una pesadilla seca.

***

Después se baja. Se apea de la cama. Apearse es un movimiento único, un encadenamiento de escenas en una secuencia finita: a) erguirse en la cama, b) sostenerse con los brazos en el colchón, c) respirar profundo para que el corazón detenga el sprint, e) girar hasta dejar las piernas colgadas, f) pies al piso.

Fin del fotograma: el invierno en el cemento acaba con el trance. No se mueve: la planta del pie le enseña el significado del verbo destemplar.

Estuvo unos minutos contemplando todo cuanto había mirado sin ver por casi un mes. La camisa con el cuello gris descansando en el respaldo de la silla. Una pila de revistas y libros al pie de la cama. Los calcetines achicharrados y los cordones de los zapatos sin desatar, pieza forense de la urgencia.

Se animó: se incorporó. Caminó: trastabilló. Nueva nota mental: volver de la muerte intelectual es otro nacimiento. Debes aprender a caminar otra vez pero sin padre, madre ni padrinos.

***

Reconoció lo de siempre. El silencio del cuarto seguía ahí. Redondo. Una vez el tiempo se acaba, vacío. Lo cierto, lo real, son también burbujas.

Previsible, sonrió: se ordenaba el tumulto por sobre el hipotálamo; el abotargamiento se iba como una niebla mañanera. Una niebla o una anestesia. Otra idea más: recuperar la razón es salir de una larga anestesia. Primero se mueve un miembro, luego otro. La boca está siempre pastosa. Las ideas se mastican. Se rumian como vaca. Otra: para pensar se necesita todo el cuerpo; para dejar de hacerlo, nada más el cerebro. Vaca-ciones de uno mismo.

Ganó ánimo y se lanzó. La memoria regresó a los músculos; las piernas lo llevaron al baño.

Clic.

La luz enceguece. El sindrome de los ojos de la caverna. El deslumbramiento de la salida del hoyo. ¿No es nacer alumbrar?

***

Retomemos, se dijo: vivió demasiado tiempo en la penumbra de la habitación, un útero masculinizado y maloliente, apenas iluminado de cuando en cuando por los latidos del televisor o una lámpara de 60 vatios idéntica a la del baño.

Nacer. Volver es una idea. Ni bondadosa ni dañina. Nacer es una idea.

Cuando llegó al espejo, el desaliño le dio otra perspectiva. El renacimiento no tiene punto de partida. Cada nueva reinvención llega con un motor y un chasis más degradado.

Allí estaban las ojeras de un gris ballena, el pelo aceitoso, los dientes amarillos. Un cuerpo que se sabía ácido.

La distancia de la promesa y lo que eres se mide en el espejo. El tamaño de la sonrisa, la caída de los párpados, la desmesura de la barba.

Suspiró. Su voz era la misma voz de siempre: no hay reinvención completa. Cada día eres un frankenstein de ayer.

Bajó la cabeza y descansó el peso del cuerpo con las manos sobre el lavabo.

Necesitaba afeitarse; quitarse el sarro.

Abrió el grifo y dejó correr el agua fría. Se mojó la cara.

11 COMENTARIOS:

el tapir

Me he sentido asíuna que otra vez, jajaja

Parsimonia

El despertar de la mente tras el sueño en la imagen de un alumbramiento es comparable a la muerte de un sujeto cuando abandona el día para dejarse llevar en los brazos de Morfeo.
¿Cada día es un renacer? Buf, qué duro.

› Anónimo

No siempre tengo tiempo o ganas de parar y encontrarme en tus líneas.
Pero cuando lo hago...
siempre, siempre me encuentro.
Esta es una de esas lecturas, que quieres detener a medida que avansas porque te reconoces en cada palabra que lees.
Cariños

Cachivache del Kurdistán

Uh... Y justo ahora que hay crisis vos ponés esto. No tenés corazón. O sí, pero me hace daño. Uh...
Excelente. Ahí estoy yo.

Posdata: me puse el link de La Vigilia. ¿No la vas a publicar más?

› Miss Heinz

Es cierto, así debe ser salir de una depre. O cumplir 40, porque a los 50 ya tenés claro que ya no hay qué perder ni ganar. La recta final se llama eso.

Claudia

piyamadecalle

Qué crueldad la de los espejos, que en ocasiones devuelve un abismo entre la promesa y lo que somos.

Y vos desbaratando esperanzas, afirmando que la reinvención completa es una utopía. En fin, habrá que seguir como sea.

› Chango y Nieto

Pero es cierto, cada vez cuesta levantarse más, y no hablo de algo físico.

› Cara de amante

Hola Che,

De nuevo por aquì, vaya despertar a la cruda y vil realidad pero muy cierto que el espejo nos refleja la verdad.
Pero hay que seguir de piè

Diego Fonseca

Tapir & Cara de Amante
Rompan el espejo. Como no hay certezas (quizás más preguntas), si salen con los pelos parados, lo mejor es no mirarlo.

Parsimonia
¿No lo es?

Anónimo
¿Todos somos frankensteins de ayer?

Cachivache del Kurdistán
No lo sé. Pararé por un tiempo, revisaré lo escrito. Escribiré más, eso es seguro. Pero mi tiempo es como la liquidez del sistema financiero: se me ha vuelto escaso y caro.

Miss Heinz
Me parece que las preguntas son, en una gran proporción, las mismas. Creo, quizás porque no he vivido tanto, que agregamos unas pocas a medida que pasan los años. Lo que sucede es que las viejas deudas duelen algo menos por un par de yeites incorporados. Aprendemos a sublimar mejor, por ejemplo. O hemos vivido algo más y notamos que aquello antes urgente no era ni siquiera importante. Por ejemplo, cuando creías que esa chica era ella y lloraste la pérdida/expulsión prometiéndote jamás enamorarte así. No sé si resolvemos cosas o nada más nos ponemos viejos y las cosas dejan de importar, o todo junto. O nada.

Piyama
No caeré en lo obvio de seguir a Galeano con aquello de que las utopías sirven para caminar. No alimentaré el psicobolchismo emocional. No. Digamos que somos luciérnagas sentimentales (soy un cuartirolo: me pongo viejo y blando) y que allí reside lo emocionante del riesgo: seguir volando hacia el fuego aun sabiendo que allá no hay más que final. Levantate y sacate el piyama que tenés que laburar.

Chango y Nieto
Entonces dedíquese al reposo definitivo, amigo. Que no responso. El pensamiento horizontal sólo es superado por la gimnasia horizontal. (¿Y si eso demostrase que los espartanos tenían razón?)

Nos vemos.

Agent Fox (X Files)

¿Cómo será vivir sin angustia existencial?

Luc

Desde los primeros párrafos pensaba en la sensación traumática del nacimiento, para luego encontrar la palabra misma. Algo de platonismo se coló en el medio del relato.
También creo que estamos sometidos a múltiples muertes y renacimientos.

Un abrazo

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