lunes, 16 de febrero de 2009

Spoiler

Es más fuerte que yo. Nací para anticipar finales. La necesidad de arruinar el momento me supera. En las fiestas de cumpleaños, yo avisaba al festejado que su regalo sorpresa no era el camioncito deseado. Revelaba en público que Juanita estaba enamorada de Robertito y, mientras sus caras seguían atomatadas, develaba que Robertito gustaba de Catalina. A Juanita se le hacía mechas el corazón. ¿Acaso es mi culpa el desamor ajeno?

Del cine me echaron quichicientas veces por pararme a los gritos para anunciar que Trinity sobrevivía, que “The Champion” se moría y que la mamá criminal de Norman Bates era él, pero travestido. No sé cómo la gente no se violentaba más allá de insultarme y lanzarme palomitas. Yo mismo me hubiera partido una silla en la cabeza.

Pero no puedo contenerme. Decir la verdad está en mí. Carezco de filtros, me supera la ansiedad. Mis amigos me tapan la boca en las reuniones cuando llega alguien que no debe escuchar nuestros secretos. O se van para no oir la convulsión del planeta.

El asunto ha afectado mis relaciones. Se me han cerrado las puertas de demasiadas fiestas y en las que participo la gente se aleja como si viera la peste en mi lengua. Ni en los restaurantes la paso bien: tengo la insana costumbre de comentar a viva voz qué porquería han hallado los inspectores y los periódicos en su mugrienta cocina.

Pasé dos años sin pareja, abandonado a la segunda o tercera cita —cuando no a la primera— por describir lo evidente. ¿Por qué es ofensivo aconsejar a una chica que no se esfuerce por bajar los kilos de más, pues su gordura es de base genética y, por lo tanto, llegará al sobretodo de madera redonda como mesa? No entiendo a quien se subleva ante una afirmación como: “En realidad, tu amiga es una buena persona y tú hablas de envidiosa”. Ni la ciencia me ha servido de mucho cuando, ante una demanda de compromiso eterno, he manifestado que todo amor romántico dura 18 meses; luego somos como hermanitos o como ballenas beluga.

Al final empecé a sentir como que sentaba cabeza. Hallé mi horma: obtuve trabajo en un banco. Evalúo créditos. Es una tarea sencilla y me sale muy naturalmente. Me siento detrás de un ejecutivo y nada más avistar a un cliente vestido con su mejor sonrisa de pedigüeño, susurro al oído mi evaluación. Este tarambana entra en mora en tres meses, la gorda quiere la plata para farreársela, a éste reviéntenlo con la tasa: lo vende la cara de idiota pagador.

Como es natural, cuando uno se asienta, las cosas se dan solas. Y eso quiere decir que he conseguido una mujer de mi calaña. Se llama Lorenza. Nos conocimos a la salida del cine, de donde nos echaron nuestros amigos casi al mismo tiempo. Yo había dicho que Leonardo Di Caprio crepaba al final de “Titanic”: toda película romántica precisa un mártir. Ella, apenas después de verla llegar al barco, adelantó que la Winslet engañaría al millonario. ¡Por tan superficiales verdades la gente nos segrega!

Me cayó bien. De inmediato convinimos que prevalecería la honestidad a la alimentación de falsas expectativas. Así, aceptamos que nos gustamos, pero nada más lo justo y necesario y por ausencia de alguien más interesante. Confesé mi seguridad de que engordaría en seis meses y ella sentenció que yo ya no ocultaría mis gases al día cuarenta y dos de salir.

Nos anunciamos casi al unísono que pondríamos a nuestros hijos adolescentes mutuamente en contra y que inventaríamos pestes de los respectivos familiares para alejarlos. Cuando me adelantó que me engañaría con mi hermano a la primera oportunidad, le respondí que mejor no me presente a su ahijada. Ambos sugerimos que sería razonable rechazar todo gazpacho mutuamente ofrecido: la acidez del pimiento cubre el sabor del veneno para ratas.

Ahora acaba de sonar el teléfono. Lorenza me dice que, caminando por el parque, supo que había una altísima probabilidad de que nuestros hijos fueran felices. A cambio y desafortunadamente, nosotros nos separaríamos. Ella me abandonaría, dijo, un lunes.

Hoy es viernes.

La escucho y borro una anotación de la agenda de la semana próxima.

27 COMENTARIOS:

Parsimonia

Me gusta como titular para una tarjeta de San Valentín: "todo amor romántico dura unos 18 meses y luego nos volvemos como hermanitos o ballenas beluga", je, je.
Moraleja del relato: la honestidad mata a la pareja.
Gemelo, apareces más malvado que nunca en estas fechas señaladas.
Una luz de esperanza: los pingüinos y los delfines, seres irracionales y aculturales, se unen para toda la vida.

piyamadecalle

No sé qué es peor: si una relación con alguno de estos dos, o una salida al cine. Paso de ambas.

Dos pelos en la sopa, Diego:

"...llegaá al sobretodo de madera redonda como mesa?"

Se escapó una "r"

"Me siento detrás de un ejecutivo y nada más avistar a un cliente con vestido su mejor sonrisa de pedigüeño..."

Vestido con su mejor sonrisa, supongo. Tanto anticipar finales, anticipaste la preposición.

Saludos.

Esteban Dublín

Nací para anticipar finales... Se me ocurre que te puedo plagiar esto para un cuentito.

Diego Fonseca

Parsimonia
Ningún sentimiento contrario al espíritu convencional de estos días, mi estimada. Todo lo contrario. Sólo es un texto que salió del arcón en estos días. Hay peores.
En cuanto a la unión permanente de los pingüinos, políticamente considerada, es un asunto demasiado serio... (Y esta ironía es demasiado argentina.)

Piyama
¿Qué tal las vacas, J? Gracias por las correcciones; son siempre bienvenidas.

A ambos (y demás por venir)
Les recomiendo darse una pasada por la página de Los Doppelgänger Neuróticos (clic aquí), donde está el perfil de la magnífica ilustradora de este texto, Leonor Pérez. A esta nueva cómplice criminal de la banda de El Gemelo Malvado —que ya incluye a nuestros conocidos Candellero y Candia— pronto se sumará la excelente Rosana Schoijett. (Y habrá más novedades en breve.)

Diego Fonseca

E
Te anticipo el final: va a ser publicado y la editorial te demandará. Además, ellos tienen amigos en Jersey que podrían golpear a tu puerta. Y jamás conocerás otra mujer en tu vida.

Parsimonia

La ilustradora es magnífica. Ya le tomaré prestada alguna imagen para mi blog, siempre con su firma, claro, y si no le importa.

Esteban Dublín

Jajajajajajaaja. En todo caso, Fonseca, me arriesgo. Jajajajajajaja.

› El Bonete de Horacio

Una vez me sentí así: le dije a una chica que yo no podía proemterle amor eterno porque no sabía cómo me levantaría mañana y acabó siendo mi esposa, desde 1997.
Spoiler yo?

Ana Lía Weiller

Estoy de acuerdo con Piyama de Calle, una no sabe qué es peor, si salir o ir al cine. Una opción peor es casarse, como Bonete.

Un placer leerte, como siempre

Esteban Dublín

Fonseca, veo que estás usando el efecto Ana Lía para despistar al enemigo.

Ana Lía Weiller

Esteban, no entiendo de qué "efecto Ana Lía" hablás. Explicación, por favor. Gracias.

Esteban Dublín

Por una extraña razón doy clic en tu nombre y vuelvo a El Gemelo Malvado.

Yo lo llamo el truco Casciari (De Héctor).

Ana Lía Weiller

Extraña razón? Es lo más sencillo del mundo. Yo uso poco Gmail y loguearme para poner un comentario es una pérdida de tiempo (croe que explicar esto también lo es pero so buena gente). Si te dfijás un poquito en donde dice "Comentar como" verás que existe una opción que es Nombre/URL. Pues bien, yo pongo el nombre y pongo la URL del Gemelo. Y ya, le hago promoción. Diego es mi amigo (él no sabe quién soy ni yo le voy a decir) y yo no uso mi nombre real para comentar porque tendría problemas en mi trabajo. Pero para no ser grosera, hacé clic en mi nombre de nuevo y sabrás un par de cosas más. Por ejemplo, el luigar donde trabajo. Y que se puede poner cualquier link para que tu nombre vaya allí.
Soy tan pero tan buena (chuic, chuic) que hasta te recomiendo que de ahora en más uses Name/URL para poner tu nombre y tu blog, así la gente no tiene que entrar al perfil y va directo a tu sitio.
Antes de sospechar y acusar, preguntá primero. Qué "extraña razón" ni ocho cuartos...
Ay, estos chicos que se creen super bloggers y no saben lavarse los calzones, como diría mi nonna ;--))

Y quien es Hñector Casciari? Hernán?


Ana Lía Weiller que no es Ana Lía Weiller

Fonseca, poné moderación de comentarios, carajo...

Craig "Naughty Monkey" Ferguson

Esteban, usa Nombre/URL que así es como lo usa Analía y yo y Comandante Porchetito y ya olvidé quién más.

Agent Fox (X Files)

Yo, jejeje. Che, quienes son uds? Yo voy a decir que soy "profesional del area del derecho empleado en empresa multinacional de produccion de contenidos". Nacionalidad de la empresa: hummmm... digamos que europea.

Esteban, andás medio paranoico, nene. No quiero ser muy boga, pero, ¿no será que el ladrón juzga según su condición? ¿No habrás usado eso vos, no? Hummmm.... Chiste, ojaldre, nada serio. No te ofendas.

Rey Mono

Curiosa manera de ser un "enfant terrible", sin embargo, lo que me llama la atención es la forma: se nota que no es usted ningún improvisado. Seguiré husmeando, si me lo permite...

Chango y Nieto

El hijo de puta del personaje es genial.

Hay varias frases geniales pero me quedo con estas dos:
"¿Acaso es mi culpa el desamor ajeno?" y le acaba de arruinar la novela a unos niños románticos!!!!

"No entiendo a quien se subleva ante una afirmación como: “En realidad, tu amiga es una buena persona y tú hablas de envidiosa”. Cómo no se va a molestar una mina si ese tipo de comportamientos son su razón de ser??? Ahora vienen todas las minas y me matan porque parece un comentario machista pero no lo es. Vamos, digan la verdad: son así o no?

Fonseca, cada vez mejor

Posdata: Yo también uso el Name y URL y no digo quién soy. Para qué? A ver si me descubre la AFIP... je

Johan Bush Walls

Oiga Malvado, hoy ha sido un excelente día, ya me lo merecía yo, le digo algo, este personaje está excelente para desarrollarlo, igual que aquel héroe meñique, que ya no apareció por acá. Ambos están pendientes de que yo les haga una continuación pajera; ya verá.

Por otro lado, me causó mucha gracia la conversación de Dublín con Ana Lia, leía los comentarios de ella y en mi mente se reproducía la voz de un travesti, todo por culpa de Dublín, quien también es un malvado.

Salú pue.

Ana Lía Weiller, la travesti que no es travesti ni Ana Lía ni Weiller

Johan, vos sos o te hacés?

Johan Bush Walls

Algunas veces soy, otras me hago, pero siempre seré un pajero.

Salú pue.

Diego Fonseca

Esto parece un kindergarten...

E & Ana Lía
Calma, radicales... E, evidentemente Ana Lía no soy yo. No me queda bien la sobra de ojos. Ana Lía, ahora estoy intrigado. ¿Clarín? No recuerdo quién...

Ferguson & Agent Fox
No se ensañen.

Rey Mono
Bienvenido, aunque me agarra con la casa desordenada, como verá.

Chango y Nieto
Bienvenido nuevamente. (Estoy empezando a sospechar que muchos regresaron sólo porque había pelea. Malevaje seguidor.)

Ana Lía & JBW
Gente grande, tómense un café.
JBW, ya conté (creo) que Súpersánchez era parte de una saga de cinco microhistorias. Está armada la grilla de publicación de los próximos 45 días. Los incluiré luego.

Sopa y a descansar para desinflamar el nervio.

Coda / Ein rat
No está de más insistir en que den una vuelta por las BIOs de Los Doppelgänger Neuróticos para conocer más sobre Leonor Pérez, ilustradora de este texto. Por aquí.

Esteban Dublín

¡Ya decía yo que hacía falta un poco de polémica por aquí! Me divierte. Jajajajajajaja (risa macabra).


Creo que Johan lo dice bien: soy un malvado.

Ana Lía, te invito a leerme. Fonseca, cuando vengas a Colombia me traes unos Havannettes de dulce de leche con cibierta de chocolate, una Quilmes y un Bife de Chorizo, y me cuentas de dónde carajos te inventas tantos personajes.

Ana Lía Weiller

Esteban, gracias pero no tengo interés. Ya comprendí tu estatura intelectual y no me gusta. Prefiero leer a Corín Tellado.

› Emperador Pedro

Che, sugerencia de metido: y si se dejan de boludear, leen y comentan sobre la lectura y no sobre pelotudeces como quién es quién y demás. Por qué no dejan estas polemicas pavotas a los blogs para pibes de quince? O no usen el blog de otro para eso o mejor todavia no pierdan el tiempo. Se supone que son adultos. No les parece?

› Emperador Pedro

Ahora sí, a lo importante: DIego me gustó mucho el texto y me gustaron también las ilustraciones de Pérez. Voy a repetir lo unico rescatable del comentario de Dublin: de donde sacas este gente?

Enrique Páez

Buenos micros. Felicidades. Volveré. Abrazos.

Diego Fonseca

Esta respuesta parece una carta perdida del siglo XIX. Mojada y amarilla, al menos llegó.

Emperador Pedro
Bienvenido otra vez. ¿Sólo por un rato o regresará seguido? Sobre la gente: llega sola, o las veo y eso dispara una idea que anoto (tengo varios cuadernos) y luego sigue algo llamado "proceso creativo", que es un asunto que básicamente se traduce como "trabajo".

Enrique
Gracias y bienvenido. Por aquí sigo. Otro.

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Aquí cualquiera comenta pero no todos dicen algo

Bemvindo.

Somos gente grande, así que no hay moderación de comentarios.
Eso quiere decir que las ofensas se van solas al tacho de basura.

Diego