lunes, 16 de marzo de 2009

La juventud está perdida

No fue sino entrar a la casa y comprobar que los compañeros de mi hija habían limpiado la heladera y la despensa por N vez. Al perro no le gustó que se comieran su alimento balanceado así que vino a quejarse.

Encaré a mi niña. No había derecho. No fue educada así. ¿Qué pasa con ustedes?

Finalmente, un poco a disgusto, dio un largo maullido a modo de disculpa. El perro la aceptó con una doble condición: que nunca más tocaran su comida y que le enseñaran a caer parado desde el techo. Ella dijo miau, o sea, .

El perro se fue moviendo el rabo sin saber que lo engañaban. Mi hija volvió con sus amigos, susurró algo y todos miraron hacia el can, que veía la televisión. Se rieron; hicieron prrr y jjjj. Luego se escurrieron al patio sin despedirse.

Es la edad, digo yo. Aunque no todos son así. La gata de la vecina, una parda cadenciosa y suave, es de esas pequeñas dulzuras. A mí me saluda siempre y esta vez, antes de marcharse, levantó oronda la cola y le echó una ojeada al perro. En el barrio se comenta que los jóvenes de hoy gustan de experimentar.

Fue algo incómodo porque le noté la chispa en el ojo y esta muchachita domestica mancebos. Suelo oirle seguido las explosiones de juventud, la queja orgásmica, esos maravillosos llantos de placer bajo la luna.

Ah, vida. El tiempo a mí me cerró la puerta. El perro duerme y yo nada más pierdo pelos.

10 COMENTARIOS:

Luc

Obviando el tono de fábula me hizo acordar a un muy buen cuento de Karel Capek. No recuerdo si es homónimo de este relato, pero la temática es afín, en lugar de ser gatos son neanderthales.

Un abrazo

Parsimonia

Linda perspectiva la de la vida de los gatos, así contada.

andreas

A pesar de ser el primer relato que le leo (obvio, esta en primera posición una mañana de lunes), lo encontré exquisito (no de sabor, todavía...).
Proseguiré la lectura de forma pausada, paulatina, y, porque no, asidua dentro de mis humildes posibilidades.

Esteban Dublín

Fonseca, necesito que me expliques una cosa. En las etiquetas que pones después de cada relato hay una serie. ¿Son publicaciones tuyas o sencillamente cuentos de series que tienes ya escritas?

Johan Bush Walls

Me hubiera gustado leer la descripción de cuando el perro aprende a caer parado. Por otro lado, creo que si le hace falta algo al cuento, quizá ese final que hubiera querido leer.

Salú pue.

PD. Por cierto, ya no lo he visto a usté por mi casa de paja.

Diego Fonseca

Luc
Tendré que leer a Capek ¿Cómo siguen las cosas por la Ducha, si siguen?

Parsimonia
Y sigue, pero no andaré contando todo ahora. Es como la vieja historia de Súper Sánchez.

Andreas
Aquí son todos bienvenidos, así que sírvase con paciencia. Y gracias.

E
Cada serie surgió como mecanismo para categorizar. En el menú del blog (arriba), hay un link a las Series, donde se explica cada una. Dicho esto, la idea es que cada serie se lea como un compendio de relatos. Digamos, un libro. Algunos de los txt de estas series, por ejemplo, van a ser publicados en breve en Argentina. Ya daré más detalles, poco a poco.

JBW
Como decía a Parsimonia, este texto integra una sub-serie con otros cuatro más (que quizás amplíe). Como con Súper Sánchez, los publicaré más adelante.
En cuanto a mi ausencia, es general. Estoy sin tiempo por sobrecarga laboral y, además, mudanza (dejé Miami y acabo de instalarme en Washington, DC). Volveré, lo prometo.

Nos vemos en estos días.

Machuca La Ruca... Arriba los ruuudos!!!

¡Bello!
Qué linda historia gatuna has contado. ¿Para cuándo la continuidad, gemelito?

Ana Lía Weiller

Buen txt. Y me gusto la ilus
Esta semana ando a las corridas, Gemelo

› El Emir de Tecamachalco

Esta ilustradora es buena de veras
Reciencito estoy de regreso, Diego. Nos vemos pronto.

Diego Fonseca

Machuca
En unas semanas. Debo decidir si antes va la de Héroe meñique/Súper Sánchez o ésta.

Ana Lía & Emir
El gran mérito de la ilustración es de Leonor. Ella encontró en el texto los elementos básicos; luego, es todo producto de su inspiración.
Conocerla a Leonor, y viene a cuento, es producto de un consejo del buen Mike Candia.

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