LA VIGILIA – CAPITULO 24
Por alguna razón, cada memoria tiene un número.
Y por otra, cada número es maldito. El anatema: mis números no son ordinales. O sea, lo primero que recordé fue Charo, de espaldas, con coleta o con rodete o con las puntas del cabello retocadas. ¿Eso la hace el Recuerdo Uno? ¿Y si es el Siete? ¿Por cuál derecho Francisco Silvela, 28, distrito de Salamanca cedería el Tres a un 21 de junio soleado en Madrid? ¿Qué no permite a mis corbatas ser Cuatro? Aquí y ahora, la respuesta de cualquier desquiciado de aquí dentro ganaría todos los tickets al campeonato mundial de la razón.
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Tanto desorden, hay tanto desorden en mi vida. (Y esto lo dice un hombre sentado en el baño con el periódico sobre las faldas, la pipa llenando pulmones y ambiente, y un Rioja en la copa sobre el vano de la ventana.)
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Me emborracha la noción de arbitrariedad. Curioso, soy médico: mi vida debiera ser ceremoniosa, un matrimonio con la lógica discreta. Todo me dice que Piaff debe ser el Recuerdo Nueve porque su sentido —yo soy je ne regrette rien— se manifestó después de otros ocho, pongamos. Pero, ¿y si fue primero? ¿Si antes sólo aparecieron dos? ¿Alguien vende garantías para que mañana, al despertar, recuerde lo mismo que hoy?
¿Y si ya aprendí la verdad, si ya se revelaron mis diez recuerdos perdidos y volvieron a perderse porque así debían estar? Siempre es más sencillo olvidar, Casillas. Siempre.
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Necesito pastillas. Azules y amarillas. Pero eso después de la uva y el tabaco, hombre.
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Soy un rompecabezas, claro. Lo complejo es unir las piezas que se empeñan en flotar en mares separados por cinco mil millas.
Así...
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Ordem e Progresso. Orden es progreso. Quiero hacer de mi vida una línea recta al Recuerdo 10. O al Cero, si es que, como dicen, vivimos para completar una regresión.
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Post hoc ergo propter hoc. Ordenemos la turbiedad:
Charo de espaldas en un parque. ¿Es lo primero? ¿Qué quiere decir?
La colección de corbatas. ¿Acaso vi a Charo en el parque y subí a casa a revisarlas? Doy esto por cierto: cuando las veo, están sobre la cama, en perfecto orden. ¿Quizás primero ordené las corbatas —¿estaba por volar, volvía de un viaje?— y luego bajé a la plaza? ¿Y qué parque era?
Madrid, mitad del año. ¿Es esto sólo una sensación? O sea, ¿supongo una ciudad al sol? ¿O es sólo una marca en un calendario de pared que dice Hoy es 21 de junio y hay sol? Porque no distingo nada: no hay edificios, no hay vistas. Todo es blanco pero estoy convencido de que es Madrid y es 21 de junio y hay un sol precioso. ¿Es ese día el día de Charo de espaldas, de mis corbatas ordenadas de salida o regreso?
(Esto es agotador.)
Silvela, 28, Salamanca. ¿Qué demonios es esa casa? Ya la vi. No hay nada en especial en ella. ¿Viví allí? No viví allí. ¿Alguien que conozco vive allí? Nadie que conozca vive allí. Acaso está cerca de un parque, donde Charo y...
Piaff. Bien, esto es certeza: pocas cosas me importan. Piaff me lo dice. Esto es una certeza de granito.
«Timbuktu». ¿Debo releerlo? ¿Debe decirme algo su portada? ¿Hay un meta-mensaje en este libro? ¿Auster debe decirme algo sobre la enfermera? ¿O sobre Charo? Tengo una idea: revisaré si tiene subrayados. Allí puede haber pautas. Los libros siempre dan pautas.
El auto, el Mercedes, y la muerte. No me detendré en esto. No ahora. Por favor.
La enfermera del pasillo. Sexo, sexo, sexo. ¿Hay otra cosa? Ah, Casillas; ha de haber. No hay vida que se obsesione con recuerdos intrascendentes. Esos son hombres perdidos. Los extraviados de este hospital. Gente que mata quince años dando vueltas las tres mismas cartas todos los sábados. Bebedores de mocos. Entes que no miran una pared: la pared les mira; está más animada que ellos.
“No vivas mi pasado”. El pasado. Mi padre. Sé quién fue mi padre. Qué hizo. Sé. Pero, por otro lado, ¿quién fue mi padre, realmente?
Mímesis Fernández. Como que lo tengo asentado: mi posición, mis chicas, mis archivos. El deseo femenino en el hombre. Fernández quiere ser yo. El poder.
***
Diez recuerdos. Orden.
Uno a Diez.
1 a 10.
1 y 0.
0 y 1
0 + 1 = 1
Ah, Fibonacci. La secuencia autosimilar.
Circular Fibonacci.
0 + 1 = 1 = La suma de los precedentes es igual a su sucesor = soy cuanto he hecho.
Circular Casillas.
No quiero ser igual a mí mismo, ordinal y ordinario.
Möbius Fibonacci.
Möbius Casillas.
Malditos números.
Circular Möbius Fibonacci Casillas.
Por lo que sea, debo saber dónde estoy para no ser uno más de este loquero Möbius Fibonacci donde vivo.
Réstenme. Adiciónenme.
Necesito ser una contradicción en los términos: 1 + 1 = ∞.
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Ruego al orden de los factores alterar este producto.
PROXIMO › VILAS MATA A VILA-MATAS
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Aportaron ideas para este capítulo › Ana Lía W, Nippur y Visitante Invisible (ARG), Machuca La Ruca y El Emir de Tecamachalco (MEX).
23 doppelgänger:
Man, estás copletamente loco. Qué bueno.
Suscribo al anónimo: Casillas es increíble.
Seguí, please, que necesito la dosis
estoy esperando el momento en que aparezca casillas, el comentarista
creo q tendra algo para decir de tu vocacion por enredarlo y ponerlo siempre "border", entre ser un interno del hospital y el director
en este capitulo el ritmo es apropiadamente alocado
Ese juego que haces con lo de fibnacci y los recuerdos extraviados de casillas es muy bueno:
"No quiero ser igual a mí mismo, ordinal y ordinario"
"Ruego al orden de los factores alterar este producto" (E-X-C-E-L-E-N-T-E)
Todo el texto es un pedido de auxilio, olvidé decir
UN gran pedido de auxilio de alguien que jamñas lo haría en público pues Casillas sólo puede pedir indulgencias consigo mismo
Irrespetuosos, imberbes e irrelevantes comentarios de la señorita Heinz. No me sorprende porque no es dable esperar nada más de una fabricante de salsas de tomate.
En cuanto a usted, autor, se lo diré con todas las letras: puede maltratarme con sus sutilezas pero no puede negar que mis torturas personales tienen una elevada estatura intelectual.
Eso, para que sufran los lectorcillos y lectorcillas que esperan que sangre por la herida cada vez que escribe sobre mi atormentada vida.
Quienes estamos en los cielos de la inteligencia miramos con desdén a los peatones de formación vacua!
Como ha sabido decir el entrenador de la selección de fútbol de su país, que la sigan succionando...
Cómo le gusta el boludeo a este tipo. A casillas, no a vos, quiero decir
Excelente como siempre
M..., puse Naught y no Naughty...
Igual se entiende
Qué bien transmites la angustia del desesperado, del loco, pero sobre todo del desesperado. Desesperado por saber, por conocer y perdido, angustiado, dando vueltas a la cabeza, a sus recuerdos incompletos, desordenados, cardinales.
Muy bueno.
También muy buena la aparición del doctor Casillas comentarista. Es como un sainete entre actos, jaja.
Sainete: Pieza dramática jocosa en un acto, de carácter popular, que se representaba como intermedio de una función o al final.
Os aconsejo, Parsimonia, señora turbulenta que se pretende calma, que intente por un día entrar en mi cabeza y quedarse allí. Observará cómo no hay sainete sino drama.
Ah, las mujeres que nos creen unidimensionales. Quién las quitó de las cocinas, quién...
Y dónde están las otras, autor? Está perdiendo audiencia que no las veo decir tonterías con regularidad? Hala, que tengo tiempo...
No voy a participar del circo de Casillas (del comentarista, no del personaje, que ya tiene demasiado con ser quien es) pero nada más le diré que de la cocina no nos quitó nadie, sino que salimos solas. Sería darles demasiada entidad a los hombres extravagantes como usted, con todo respeto por los demás caballeros, por algo que nos correspondió a nosotras.
Lo que sí me pregunto es quién lo sacó a Ud del baño.
Estoy de acuerdo con Miss Heinz y con Parsimonia (mujeres!) en cuanto a la lectura del capítulo. Las profundidas del Casillas del cuento son oscuras (otros Casilas viven en una superficie cuarteada). Excelente, como siempre.
Ah, lo único que le admito, sainetero, es que es cierto que lo tenemos un poco abandonado al Gemelo, empezando por Ud que nada más se aparece para La Vigilia. Por mi parte, en algún momento de mi vida debo trabajar, ja ja
Cómo dice la frase? "quien se va sin que lo echen, vuelve sin que lo llamen"
Niña Machuca: la cocina la espera cuando desee volver
Del baño me retiro solo cuando me acalambro de leer sentado, niña Machuca
(Aquí va un bostezo) Pueden poner un poco más de altura para discutirme? O tendré que solicitar que, además de la cocina, penséis en regresar al planchado?
q dice fonseca
he vuelto
veo que anda activo en facebook. ya descubrio quien soy yo ahi?
saludos
para no pasar como abusador: tengo q leer la vigilia para ver de qué va. no la seguia antes pero descuento q tiene la calidad de todo lo suyo
el de arriba es el libro nuevo suyo? felicitaciones!
Doctor Casillas, no soy turbulenta, más bien turbadora, por eso de que la acción del sufijo que le afecte a los otros y no también a mí misma.
No pretenda dar pena diciendo que en su cabeza hay drama, que es usted una pieza dramática unicelular, o sea, paso, entremés, sainete o farsa, dependiente de un cerebro mayor que es su autor, nuestro Diego Fonseca.
Y de la cocina, ni hablar. Yo no me quito, ni me voy, que me gusta alimentarme bien. No le dejo esa responsabilidad a seres incompetentes.
La virtud de la mujer es que sabe estar en la cocina y en el gobierno. Admírenos, dr. Casillas, y dejese de tanto complejo varonil.
Amén.
y si dejan de darle bola a ese que dice llamarse casillas?
muy bueno, diego, como siempre (ando a dos mil por hora asi que no puedo darme una parada mas tranquila)
A todos › Cuéntenme aquí o vía email ideas para los próximos capítulos. Piensen en la relación Fernández/Casillas, Charo/Casillas y Zapata/Fernández. ¿Debe el fiscal conocer a Charo/La Loca Estela? ¿Para qué? Y más profundamente, aprovechando este capítulo: ¿debe Casillas desanudar el significado de esos recuerdos extraviados?
Ana Lía › Seguiré. Prometí que publicaría “La Vigilia” hasta fin de año. Luego necesito tiempo para ordenar escritos, en medio tengo algunas conferencias y viajes y asuntos personales irremplazables. Pero seguirá —hasta la derrota, siempre.
Zizou › No te equivocaste con el Casillas comentarista.
Miss Heinz › Gracias. Estoy de acuerdo con vos. Me alegro de haberlo transmitido.
Casillas › Como ya sé quién es usted (en la vida real, quiero decir), puedo decirle que sus arrebatos garantizan diversión casi infinita. Nada más imaginar su cara de provocación, la actuación corporal... Siga, Casillas, que no va a ningún lado.
Ferguson › Gracias.
Parsimonia › Parece que me estuvieras describiendo... Gracias. Esa apropiación —“nuestro Diego Fonseca”— me está sacando lágrimas. Ni Cordelia Muiño la pasa así…
Machuca › Gracias. Veo que Casillas (el comentarista) se está convirtiendo en un personaje adicional de “La Vigilia”: dicen que no, pero todos le responden.
Nicolás › Bienvenido, otra vez. No he descubierto quién sos. ¿Estás en mi FB?
Anónimo con Apellido › Creo que todo el mundo le tomó el tiempo al Casillas comentarista; no te preocupes. Bienvenido nuevamente.
no pensas publicarla en papel? me gusta cada vez mas y eso que n tengo paciencia para leer en internet textos que demandan seguimiento
Orale, Parsimonia! Esa es una respuesta de mujer con lo suyo bien puesto!!
Yo no podria haberlo dicho mejor.
Casillas, a ver si ahora tienes argumentos para pasar por chico listo, güey
Feliz Navidad y próspero año nuevo.
Muy bueno! Saludos! Seguiré leyendo!
Genial!! Qué bueno las cosas que uno se encuentra en Internet.
Así de la nada, bobenado aparece un post interesante a cada rato. No todo está perdido jeje.
Si Borges viviera, le agregaría a "Los Justos" Una persona que postea silenciosamente en su blog...
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Diego Fonseca