lunes, 25 de octubre de 2010

Fortunas

Veo las arrugas en la frente de ese hombre.
Puedo decirle que sé, porque he ganado inteligencia, que su vida ha sido, digamos, en general, por lo menos, buena.
Insisto: a grandes rasgos, buena.
Al menos, buena.
Oh, no hay por qué sobresaltarse. Nada extraño sucederá con él. No veo sus arrugas porque vaya a adivinar su sino trágico. (Si algo es cierto es que todos nos iremos de aquí.)
Lo que veo es su ayer y ahora. No me ha sido conferido el favor de la adivinanza.
Por lo tanto, ese hombre con arrugas mañana se levantará y tomará la ducha habitual. Head & Shoulders para la caspa. Aftershave Hermès.
Se detendrá frente al espejo unos instantes. los ojos bien abiertos, mirándose.
Parpadeará una vez, inmóvil: no pensará en nada.
Un instante en blanco.
Luego se pondrá el traje azul.
La camisa será distinta: blanca de fondo, recuadros en rosa suave.
Y luego: el reloj con correa de cuero color café, los gemelos plateados, la corbata roja, vivos amarillos: miércoles.
Eso no lo dicen las arrugas sino el baile unipersonal: la rutina. (Alguien le ha dicho que las arrugas son rutina pero el hombre sabe que la rutina nada más esponja el centro del pecho y deposita en el banco cada cinco del mes.)
Las arrugas hablan de sí mismas.
Un despido es responsable por la mitad de la superior —la parte derecha. Por la otra mitad, una pérdida —personal, no viene al caso.
La del centro es irrefutable: genes. Cinco generaciones con el trazo medio de un extremo a otro de las cejas. (No discutas lo irremediable.)
La inferior: dos divorcios, una hija que no habla, un hijo sin ley. Tenía treinta y un años cuando asomó y treinta tres cuando acabó el tallado.
Los canales de la frente de este hombre se disputan su identidad con otros trazos.
Los arcos a ambos lados de la boca: ha sabido (sabe) reír.
Las bolsas bajo los ojos: quien suponga desgaste, verá error. Esos sacos de piel comulgan con la risa.
Sí, puedo ver las arrugas en la frente de ese hombre hoy y siempre.
Soy su espejo; él mi imagen.
Vive con la fortuna que te toca, nos digo.

11 COMENTARIOS:

emmagunst

hermoso, pude verlo...y encima creo que lo conozco

Claudia

lo que vale para hombre vale para mujer
mi espejo me mira con tanta lástima a veces
buenisimo, como siempre

miss heinz

› todas y ninguna

¿qué hace la Muiño allí? ;)

Diego Fonseca

Se metió sin permiso. Ya se fue.
Gracias por ver.

Gracias Miriam y Claudia

Cata Marchi

Tenés esas frasecitas (o es frasesitas?) que ponés como latigos en algunas partes que te dejan como atontado. O sea, te llevan a preguntarte por qué no se me ocurrió antes. Esta es una:

genes. Cinco generaciones con el trazo medio de un extremo a otro de las cejas. (No discutas lo irremediable.)


"no discutas lo irremediable".

este texto no tiene muchas pero en otros tenés ese tipo de definiciones que son como un cachetazo. venis leyendo tranquilo, algo normal de alguien normal y de repente, paf, a la mejilla

abrazo

› laura gillio

espero no sea este un comentario ofensivo: EXCELENTE ! me ha encantado, muchas gracias...

› Anónimo

pulido como un diamante, seco como un piedra, tierno como un gatito, implacable como el tiempo, malvado como un espejo.
El Proto

› Anónimo

(La rutina esponja el pecho y deposita el 5 de cada mes) Hay una novela encerrada en esa frase.
Proto

nicol

Hola.
Disculpa que te escriba como un comentario...
Queria ofrecerte la posibilidad de intercambiar enlaces con tu blog
Si te interesa puedes puedes poner un enlace en COCHES DE OCASION Esta abajo de todo PON TU ENLACE que está abajo del todo)
Muchas Gracias por tu tiempo...
Un saludo.

Marion

Excelente narración, as usual.
Es un gusto volver a leerte, Diego

Me gustaría comprar "South Beach" para leerlo, apropiadamente, en South Beach. ¿Sigo el link?

Saludos,
Marion Getz

Diego Fonseca

@Marion Sigue, sigue. (Qué tarde he respondido a esto...)

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